miércoles, 27 de octubre de 2010

A mis hijas

Mis hijas son mi tesoro de anís que viajan por mi vía láctea
esa que da vueltas y vueltas enredadas por la vida
pero finalmente mis estrellitas no se disparan tan lejos
rodean con su aroma, tan particular, la elipse y cabalgan
sin soltarse de mi voz lo suficiente solamente para explotar.

¿De dónde vienen o quién las ha comisionado en la tarea?
A veces se empeñan en provocarme, en ponerme a prueba
como diciéndome ¡no podrás soportarme! ¡te equivocas! ¡devuélveme!
y ahí va la mamá testaruda y más española que su abuelo
¡No las suelto, no las dejo, las increpo y las aprieto a mi pecho!

Mis hijas, mis mujercitas, mis ¡Mujerasas!
¿A dónde irán a parar sus bellas almas encantadas?
A capturar amistades eternas, a bendecir sus alrededores
recolectando milagros diarios, tarea que a veces les doy
¡Vamos a mirar lo bueno de las gentes, vamos a buscar lo bello!

3 comentarios:

incal dijo...

¡Vamos a mirar lo bueno de las gentes, vamos a buscar lo bello!

No hay mejor consejo o herencia que esta invitación.


besos.
LUIS

Alhami dijo...

.


...un texto de inspiración sublime... el amor filial, que brota de la sangre y del corazón... te sobraste con palabras henchidas de intensos sentimientos...

Muy bella la forma de expresar tu sentir por tus amados y preciosos retoños

Te mando un gran abrazo de luz

irene dijo...

Preciosa esta dedicatoria a tus hijas, ¡ay!, los hijos, es lo que más se quiere en este mundo y por lo que más sufre, sólo quieres lo mejor para ellos pero la vida no es siempre fácil y si ellos sufren se te parte el corazón, yo tengo un hijo, es ya muy mayor pero para mí siempre será "mi niño", mi vida y mi cruz.
Un besazo, Paolav.