...e incluso mi cama es una estación de trenes...LARA FABIAN Je sui malade
martes, 31 de mayo de 2011
Anden
lunes, 30 de mayo de 2011
Dejé la luz a un lado y en el borde
de la revuelta cama me senté,
mudo, sombrío, la pupila inmóvil
clavada en la pared.
¿Qué tiempo estuve así? No sé: al dejarme
la embriaguez horrible de dolor,
expiraba la luz y en mis balcones
reía el sol.
Ni sé tampoco en tan terribles horas
en qué pensaba o que pasó por mí;
solo recuerdo que lloré y maldije,
y que en aquella noche envejecí.
G.A.BECQUER
Estoy desarmada, adolorida y avergonzada...me has matado...he muerto otra vez
martes, 17 de mayo de 2011
Y el amor
viernes, 6 de mayo de 2011
Armaduras
...y no me importa contarte que ya perdí la mesuray ya colgué mi armadura en tu portal...Fusión ( JORGE DREXLER)¿Cuán grande es la armadura que hemos ido confeccionando y así mismo cargando por tanto tiempo? ... La defensa se torna imprescindible en un mundo donde formalmente aprendemos de todo, matemáticas, ciencias, idiomas, gimnasia, pero jamás se nos enseña a amar, entonces unos estábamos menos preparados para recibir al destino, algunos ni sabíamos que había guerra, sólo sabíamos el cuento bello que heredábamos de nuestros padres o de la imaginación, algunos cayeron y no se levantaron más y otros nos hemos hecho una armadura tan poderosa que se ha mimetizado con nuestro cuerpo y nuestro corazón, y así alejamos cualquier posibilidad de amar y de ser amados. Pero si ponemos atención podremos escuchar esa vocecita, un gemido tal vez, una señal que sale por entre los metales oxidados, esa que nos dice ¡No te des por vencido, no me dejes, no te aburras, no importa cuantas veces me equivoque, quiero que me ames!Tal vez entonces, después de tanta lucha, nos dejemos vencer
martes, 26 de abril de 2011
Ha muerto el poeta, ha muerto Gonzalo Rojas

Recuerdo haberlo visto y escuchado en la UPLA, con su voz profunda y melodiosa, con esa candencia pausada, que disfrutaba al declamar sus poemas, yo escribía algo parecido a la poesía entonces y sigo haciéndolo.
Ha muerto Gonzalo Rojas, uno de los grandes poetas, no esos de rinconcillos ególatras, de la elite literaria, sino un grande ¿Por qué? Porque si escribir es un oficio difícil e inseguro, escribir poesía lo es aún más, es como tratar de entender chino sin decir ni una puta palabra, porque la poesía no se entiende con el intelecto, sino con los oídos, sí ¡Con los oídos! porque lleva una melodía que se escucha con el corazón, debemos cerrar los ojos y escucharla, no sólo leerla, debemos escuchar como es declamada y memorizarla, oír como nos suena y rebota el sonido en nuestro pecho, entonces "el verso tendrá sentido", nos interpelará y se posará en nuestra boca.
Les dejo uno de sus poemas y el link donde aparece su antología y hasta grabaciones de su voz:
La palabra placer
La palabra placer, cómo corría larga y libre por tu cuerpo la palabra placer
cayendo del destello de tu nuca, fluyendo
blanquísima por lo vertiginoso oloroso de
tu espalda hasta lo nupcial de unas caderas
de cuyo arco pende el Mundo, cómo lo
músico vino a ser marmóreo en la
esplendidez de tus piernas si antes hubo
dos piernas amorosas así considerando
claro el encantamiento de los tobillos que son
goznes que son aire que son
partícipes de los pies de Isadora
Duncan la que bailó en la playa abierta para Serguei
Iesénin, cómo
eras eso y más para mí, la
danza, la contradanza, el gozo
de olerte ahí tendida recostada en tu ámbar contra
el espejo súbito de la Especie cuando te vi
de golpe, ¡con lo lascivo
de mis dedos te vi!, la
arruga errónea, por decirlo, trizada en
lo simultáneo de la serpiente palpándote
áspera del otro lado otra
pero tú misma en la inmediatez de la sábana, anfibia
ahora, vieja
vejez de los párpados abajo, pescado
sin océano ni
nada que nadar, contradicción
siamesa de la figura
de las hermosas desde el
paraíso, sin
nariz entonces rectilínea ni pétalo
por rostro, pordioseros los pezones, más
y más pedregosas las rodillas, las costillas:
-¿Y el parto, Amor,
el tisú epitelial del parto?
De él somos, del
mísero dos partido
en dos somos, del
báratro, corrupción
y lozanía y
clítoris y éxtasis, ángeles
y muslos convulsos: todavía
anda suelto todo, ¿qué
nos iban a enfriar por eso los tigres
desbocados de anoche? Placer
y más placer. Olfato, lo
primero el olfato de la hermosura, alta
y esbelta rosa de sangre a cuya vertiente vine, no
importa el aceite de la locura:
-Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma.
Para Cristina Grau y René de Costa.
Del Relámpago 1984
http://www.gonzalorojas.uchile.cl/
domingo, 24 de abril de 2011
sábado, 23 de abril de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
un derrumbe de algun modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aqui habia hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aqui habia apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahi nomas lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenes razon
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchisimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lobregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
domingo, 17 de abril de 2011
Si me dijeran pide un deseo,
Preferiría un rabo de nube,
Un torbellino en el suelo
Y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
Un aguacero en venganza
Que cuando escampe parezca
Nuestra esperanza.
Si me dijeran pide un deseo,
Preferiría un rabo de nube,
Que se llevara lo feo
Y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
Un aguacero en venganza
Que cuando escampe parezca
Nuestra esperanza
RABO DE NUBE (SILVIO)
¡Qué escampe...!