viernes, 21 de agosto de 2009

Dos lecciones

Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló: - Es el barco del Capitán Garfio. Tened mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac!
El tiempo, el tiempo es ese cocodrilo que amenaza con deborarnos, con comernos la vida. Comienza comiéndose nuestra niñez, luego nuestra juventud y aunque hagamos todo lo posible por detenerlo, llega implacáblemente, tic tac, tic tac... aunque tratemos de escondernos, nos encuentra y está siempre listo para deborarnos.
Entonces ¿por qué le ayudamos? ¿porqué nos rendimos antes de tiempo y le damos en bandeja nuestra vida?

Dejo estas dos lecciones, totalmente reales y sabias de dos pequeñas de tan solo trece añitos.

PRIMERA LECCIÓN

Mientras un grupo de alumnos y alumnas hacían un ejercicio de reflexión sobre la solidaridad y las necesidades que observaban en su entorno, una niña de tan solo trece años, ante la pregunta ¿qué ves? respondió: veo VELOCIDAD...
Nuestros rostros, de alumnos y profesores, se comunicaron entre si, como para prepararnos a recibir algo especial.
- Explícanos - le dije, y la niña comenzó:
- veo velocidad, pues las personas caminan rápido y siempre están apuradas, no se detienen, corren y corren -.
- Y tú ¿te detienes? - pregunté.
Muy segura me respondió:
- sí, yo me detengo y pienso, pienso en lo que estoy haciendo, en lo que me pasa, en lo que pasa a mi alrededor -

Todos nos callamos por unos momentos, tragando saliva, cualquier palabra que hubiésemos mencionado, habría sido inoportuna, nada más que decir, ella lo había dicho todo y a tan corta edad, era una mujer sabia.

SEGUNDA LECCIÓN

Acto seguido otra alumna levantó la mano, pidiendo la oportunidad, cosa a destacar pues hoy todos los chicos y chicas hablan sin esperar y quieren satisfacer rápidamente la necesidad de comunicar; le di la palabra y nos dijo:
- a mi no me gusta la gente que camina rápido, las personas me molestan porque camino lento, pero yo prefiero hacerlo porque así observo ¿para qué apurarme? -

Nada que decir nuevamente, yo solía mirarla con un caminar lento, con un trabajar lento en la sala de clases ¡jamás me hubiera imaginado que ella tendría toda una filosofía detrás de su forma de ser! Sólo pensaba que era demasiado lenta y eso me sacaba de quicio y constantemente la apuraba, para que sacara la tarea.

Pero le dije:
- gracias por compartirlo, porque las personas solemos juzgar livianamente el actuar de otros -


Ayer mi dia tenía sólo el sentido común y tradicional de la rutina, hasta que alrededor de las cuatro de la tarde, estas pequeñas lo cambiaron y me hicieron mirar con más optimismo, concentrándome en ver, en detenerme, dejando atrás la prisa y disfrutando de la lentitud, diciéndole al cocodrilo que no me daré por vencida, no dejaré que se deboré mi vida.

Un abrazo queridos y queridas

11 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Gracias por hacer de tu espacio un recinto de lecciones que nos enseñas a vivir..

Un gusto leerte

Un abrazo siempre con cariño
Y mis saludos fraternos.


Que tengas un buen fin de semana

María dijo...

Magnífico post, y muy agradecida por traernos aquí tus sabias lecciones de práctica, de reflexión, de compartir.

Pienso que vivimos en la época de la velocidad, todo lo hacemos rápido, vamos siempre con prisas, como quererlo hacer todo a la vez, como si la vida se nos escapara de entre las manos, como si nos estuviéramos agusto con una cosa, y nos metiéramos en otra...

En mi infancia, la vida se vivía de otra manera, con lentitud, y los mayores nos lo demostraban así, es una pena que la infancia de ahora, los niños la vivan así, a velocidades de sus mayores.

Un post, maravilloso, me ha gustado, y sobre todo, porque yo tengo una hija, de parecida edad.

Un beso grande.

PD.- Muchas gracias por el comentario tan magnífico que dejaste en mi blog, muy agradecida.

María dijo...

Ah otra cosa, en mi blog, una persona ha hecho un comentario respondiéndote a tí, cuando quieras puedes ir a leerlo.

Otro beso.

David dijo...

Genial tu post.
Una auténtica lección de la vida.
Caminemos contemplando nuestro alrededor, sintiendo sus sensaciones, los latidos, el respirar , el suspiro , el quejío...
la vida , ya sabemos , son esas cosas que pasan y no le damos importancia más que cuando ya han pasado.
Un abrazo.

Abuela Ciber dijo...

Sabia decisión...

Caminos hermosos se abrirán.

Cariños y buen domingo!!!!

fgiucich dijo...

La vida está llena de lecciones y muchas sorpresas. Abrazos.

azpeitia dijo...

Tempus fugit...decían los latinos, tu has invertido un ápice de tu tiempo dedicádolo a mi persona, y yo te lo devuelvo y agradezco tua cariñosas palabras. En tu blog se respira ternura...cierto grado de felicidad (la felicidad nunca es perfecta)...y yo devoro(corrígelo ya..)tus palabras...un beso muy grande de azpeitia...tienes mi email azpeitia@wanadoo.es

Víctor Hugo dijo...

sabias lecciones nos han dado estas niñas y tu también al darle la perspectiva del cocodrilo de Peter Pan... genial ...
Y la verdad si... todos parece que tenemos un cocodrilo con reloj que nos va a devorar... basta ver como conducimos nuestros autos en Stgo, en Valpo... en Conce.. en Temuco etc

saludos!
VH

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Gracias por tus letras
y por las enseñanzas
Gracias de corazón

Paz&Amor

Isaac

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola PAOLA:

Me ha gustado mucho esta entrada. Ciertamente hay mucha sabiduría en la visión de estas niñas.
Sabes, yo me paso la vida pensando sobre el movimiento. Dicen los maestros de sabiduría oriental, que todo lo que es, existe en movimiento, y cuando no encontramos el movimiento de las cosas, no es porque no lo tengan, sino es que simplemente no lo vemos.
El movimiento es la lógica del mundo, es el centro de la razón de Dios, o del principio universal que todo lo rige.
Sólo las mentes limitadas, detienen los fenómenos para entenderlos, pero al detenerlos, los estamos desvirtuando. Tal vez por eso el ser humano ha entendido tan mal casi todo.
Soy cubano y di contigo en el blog de Victor Hugo. Me gustó lo que dijiste allí de mi país. Gracias.
Besitos:
Tadeo
PD: Si tu mal no tiene cura, ¿para qué te apuras?. Y si tiene cura, ¿para qué te apuras?

María dijo...

Te dejo un besito.