jueves, 22 de enero de 2009

¿La torpeza?

Ni sé tampoco en tan terribles horas

en qué pensaba o que pasó por mí;

solo recuerdo que lloré y maldije,

y que en aquella noche envejecí.
GUSTAVO A. BECKER

Le divisó mientras iba subida en el taxi, hacia su casa. Le dijo al chofer que se detuviera, bajó torpemente los paquetes del supermercado y le llamó - ¿a dónde vas? - y nerviosamente, él respondió -por ahí, a ver un partido (de fútbol) con un amigo - Iba fumando...él no fumaba.
Le preguntó - ¿por qué vas caminando y no tomas una micro o un taxi? -
- Quería caminar - Le respondió, tituveando.

Le dejó.

El siguió su camino y ella se quedó con todos los paquetes de las compras, los tomó y caminó mientras el pensamiento hizo que se deslizara el llanto azulado hasta su cuello. Lentamente daba pasos cansados, pasos tristesinos hacia su hogar; le quedaba a unas diez cuadras, no se le ocurrió tomar otro taxi ¿por qué? Porque ella tampoco quería llegar, también quería caminar y prolongar las distancias, con la diferencia que no la esperaba otro amor en ningún lugar.

Sabía hacia donde él se dirigía.

¿Por qué le dejó continuar? Vio en sus ojos una tristeza culposa, fue como haberle dado permiso ... al menos uno de los dos debía tener un instante de felicidad.

3 comentarios:

Matilde dijo...

esto es escritura vigorosa

.

qué sigue

.

me gustó la complicidad y el destino

.


un beso

María dijo...

Me encantó leerte, voy a volver a disfrutar del post, quiero volver a saborearlo, me encantó mucho la manera de escribirlo.

Besos.

Monica Alvarez dijo...

Pienso que no hay torpeza,solo un dejar ir algo que no tiene futuro.
Gracias por visitarme y difundir literatura.
Saludos